Enviado por victor mendez el Mié, 02/21/2018 - 04:00
Jim Cymbala

Dios hizo que algunos versículos en 1 Tesalonicenses cobraran vida en mí. Como la mayoría de ministros, yo había estudiado a Pablo con la esperanza de descubrir los secretos de un trabajo tan poderosamente efectivo para Cristo. Yo ya conocía su inmutable mensaje: El evangelio de Jesucristo. También había analizado su metodología: Él dependía totalmente del Espíritu Santo. Diariamente era guiado y fortalecido por el poder del Espíritu.

Pero ahora una tercera verdad comenzó a saltar de las páginas de mi Nuevo Testamento: La motivación de Pablo. Al recordar a los creyentes su visita a Tesalónica, que resultó en sus conversiones y la fundación de una iglesia cristiana, Pablo dijo: “Podíamos seros carga como apóstoles de Cristo. Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos” (1 Tesalonicenses 2:6-7). Aquí, la figura en el griego original es de una madre amamantando a su bebé. ¡Qué tierna imagen de amor y devoción! Cuando una madre amamanta a un bebé, se trata sólo del bebé, no de ella. Pablo declaró que así fue él, cuanto estuvo entre ellos, toda la atención y la preocupación fue para ellos, no para él. La motivación del apóstol fue un ferviente amor por los creyentes en Tesalónica que sólo podía ser explicado por el amor de Dios que lo controlaba.

Pero luego, él fue más lejos: “Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos" (2:8).

“Los amamos tanto”, dijo Pablo, “que no queríamos compartir sólo el Evangelio con ustedes, ¡sino nuestras propias vidas también!”

No es de extrañar que los mensajes de Pablo alcanzaran los corazones de las personas. Sus palabras no eran únicamente de su boca, sino también de un corazón tierno. ¿Qué haría que un ministro quisiera dar no sólo sermones al pueblo, sino también su propia vida? Fue amor, ¡el amor de Dios!

Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson. 

Fuente: https://worldchallenge.org/spanish-devotion